Por: William Ramírez
Consultor de Sistemas, Monterrey, México
Dame, hijo mío, tu corazón y miren tus ojos mis caminos. Proverbios 23:26
A diario me llegan muchos correos electrónicos. Algunos de ellos son útiles, pero la mayoría son spam (correos no solicitados enviados indiscriminadamente a muchos usuarios). Aún más, muchos de ellos contienen contenido de baja moral.
Cuando al abrir un correo descubres que éste tiene un alto contenido sexual, ¿qué haces?, ¿decides eliminarlo por completo, mirarlo por un rato, o visitar el hipervínculo que te lleva hacia un sitio con más fotografías? Decidir continuar o no sólo toma unos pocos segundos.
Y, ¿qué ocurre cuando navegas solo por la Internet durante largas horas?, ¿en qué sitios web te espacias? Son muchas las personas que pasan largo tiempo en sitios pornográficos, de violencia o de baja moral inapropiados para el espíritu. Si te encuentras en este grupo, en esta semana te invito a dejar entrar a Cristo en tu corazón para que rompa las cadenas que te atan.
La próxima vez que sientas que estás a punto de caer en tentación mientras navegas por la Internet, recuerda los siguientes versículos: “Huye también de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Timoteo 2:22). “Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Marcos 14:38). Enfrenta la tentación con la palabra de Dios: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Se le acercó el tentador y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: ‘No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’.” (Mateo 4:1, 3, 4).
Aquellos quienes no se dejan vencer por la tentación les espera un premio: “Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman” (Santiago 1:12). Recuerda que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Con Su ayuda decide ahora mismo librarte de cualquier forma de satisfacción errónea vistiéndote del Señor Jesucristo (Romanos 13:14).



