Por: Ramiz Pérez
Egresado de Ingeniería Industrial y de Sistemas, Universidad de Montemorelos, México
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5
Uno de los aspectos más importantes de la Programación Orientada a Objetos es la herencia. Éste es un mecanismo que nos permite crear clases derivadas a partir de una clase base. Por ejemplo, si declaramos la sub-clase “perro” derivada de la super-clase “mamífero”, todos los atributos y métodos asociadas con la clase mamífero son automáticamente heredados por la sub-clase “perro”.
La herencia en la Programación Orientada a Objetos se puede comparar a las palabras que un día el Ingeniero Divino expresó: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). Cuando decidimos ser pámpanos o herederos de la Vid, adquirimos una serie de atributos o virtudes a través de la comunión diaria con la Fuente de la Vida. Esta comunión nos permite indudablemente reflejar su carácter y recibir los nutrientes que necesitamos para desarrollarnos y ser exitosos en el caminar cristiano.
Al igual que una sub-clase no puede hacer nada si no está unida a la super-clase, nosotros los pámpanos tampoco podemos hacer nada separados de la Vid. De Él nos sostenemos para nuestro existir.
Te invito a hablar con Dios en esta semana. Coméntale que deseas heredar cada uno de sus atributos para lograr un accionar cristiano lleno del Espíritu Santo.